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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN |
LA GRIPE Y LOS DEPORTISTAS
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“Se ha demostrado que en la semana siguiente a correr un maratón,
el riesgo de sufrir un resfriado aumenta” |
Por el Dr. Ignacio Romo
Especialista en Medicina Deportiva
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Las enfermedades no respetan a nadie, tampoco a los atletas de élite, los grandes dioses del estadio. Hace dos años saltó una noticia a finales del invierno que debe poner en guardia a todos los deportistas cuando comienzan a descender las temperaturas. La información en pleno invierno. Chema Martínez, el corredor de maratón de Las Rozas, el número uno español en la distancia de los 42,195 kilómetros, se veía obligado a renunciar al Maratón de Barcelona por una gripe. El asunto es grave porque los corredores de maratón apenas pueden correr una o dos pruebas de maratón al año, y cancelarlas es una decisión que hipoteca toda su temporada.
El fondista de Las Rozas llevaba varios días sin poder entrenarse, justo en la fase determinante de su preparación, a tres semanas de la carrera. Los médicos de la Federación Española de Atletismo le prohibieron competir. Cualquier corredor de maratón puede sentir lo que vivió Chema. La angustia de los días de preparación perdidos, las dudas, la rabia, la impotencia, el cambio de planes, etc. En suma, la injusticia de una carrera como la de los 42,195 kilómetros, en la que uno se la juega al todo o nada demasiado a menudo. Todo por un miserable virus: el llamado ‘influenza’, el de la gripe. La historia terminó bien, sin embargo. Chema Martínez retomó su preparación y corrió, un mes después, el maratón de Madrid. Ya recuperado, ganó la prueba con una gran marca (2 horas y 12 minutos) en el exigente circuito de la capital.
Otro gran corredor de maratón, el campeón mundial Martín Fiz, cuenta en su biografía que, cuando estaba resfriado, solía escaparse de la cama para ir a entrenar. Lo hacía a escondidas, sin que su mujer se diera cuenta y en contra de las indicaciones de su médico. Ahora se arrepiente de ello y no lo aconseja a ningún deportista. “No hay que ponerse nervioso –suele decir el alavés- cuando uno tiene fiebre. Se mete dos días en la cama, suda y punto. Nunca hay que agobiarse por perderse algún día de entrenamiento".
Lo cierto es que los consejos de Martín son muy sabios desde el punto de vista médico. Si un deportista, de élite o no, contrae un resfriado (del mismo modo que en el caso de una gripe, porque ambas infecciones son causadas por virus, aunque diferentes) las medidas terapéuticas más eficaces son el reposo, los medicamentos antitérmicos (ibuprofeno y paracetamol son las mejores opciones), la rehidratación y la vitamina C.
Reposo
Siempre es clave el reposo durante una infección respiratoria. Permite que el sistema inmune (nuestras defensas) trabaje con la máxima eficacia para acabar con la enfermedad. Se recomienda estar en cama si la fiebre supera los 38 grados y no arroparse demasiado. La antigua obsesión por abrigar a las personas que tenían fiebre ha demostrado ser errónea desde el punto de vista médico. Ante una fiebre muy elevada incluso se aconseja que el enfermo con gripe se dé un baño templado para bajar la temperatura de su cuerpo.
Otra medida fundamental en la recuperación del resfriado o la gripe es beber líquidos en abundancia. Esto ayuda, junto a la ingesta de vitamina C, a mejorar el estado de las mucosas respiratorias, dañadas por la infección. Beber zumo de naranja es especialmente recomendable en estos casos porque de este modo “se matan dos pájaros de un tiro”. En los últimos años, la ecchinacea, una planta medicinal, ha mostrado su eficacia en la mejora de los síntomas de la infección.
Es importante dejar claro que los resfriados son enfermedades causadas por virus y que los antibióticos sólo son útiles para aniquilar bacterias. En otras palabras, los antibióticos poco pueden hacer como tratamiento de una persona resfriada.
En realidad, existe una curiosa relación entre los deportistas, sobre todo los atletas, y la posibilidad de contraer un resfriado. Un estudio llevado a cabo en California por el doctor Nieman investigó a un total de 2.311 corredores para establecer si el riesgo de sufrir un resfriado era similar, superior o inferior al de una persona normal. Los resultados fueron muy interesantes. Por un lado, los individuos que se entrenaban de forma moderada mostraron estar más protegidos que una persona normal frente a la infección. Por el contrario, aquéllos que superaban los 100 kilómetros semanales de entrenamiento presentaron un riesgo elevado de sufrir infecciones respiratorias, en concreto, el doble del existente en los atletas que corrían apenas 30 kilómetros semanales. Se ha demostrado, además, que en la semana siguiente a correr un maratón, el riesgo de sufrir un resfriado aumenta.
Lo que se conoce en medicina como “resfriado común” (recientemente adaptado del inglés “common cold”) es realmente una rinitis infecciosa. La gripe es una enfermedad muy similar al resfriado pero más severa. Presenta síntomas similares (fiebre, tos, congestión nasal, estornudos, dolor de garganta) pero más intensos que los del resfriado. Está causada por el virus de la influenza (por eso la gripe se denomina “flu” en inglés), mientras que el resfriado suele estar originado por el rinovirus. La gripe suele incorporar además los dolores musculares (el famoso “trancazo”) que el resfriado no presenta. Y es muy debilitante. Por eso Chema se vio obligado a posponer su primer maratón de 2008. Pero la gripe no pudo con él.
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