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INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN
EL GRAN HERMANO DE LA MONTAÑA
“Tal vez no sea la cumbre el deseo del montañero,
sino el sentimiento que su logro desea.”
(Juan M. Maestre . Alpinista, escalador,montañero y ciudadano del mundo)

Por Mónica de Lucas Martínez
Psicóloga

Se conoce como montaña a toda superficie que se eleva a más de 700 metros respecto a su base. Las más altas de nuestro planeta presentan una altura de más de 4.500 metros, ostentando el record mundial el Everest, con 8.848 metros. La masa montañosa del planeta Tierra ocupa un total del 24% de su litosfera. Por tanto, no es de extrañar que muchas personas aficionadas a los deportes más arriesgados hayan puesto sus ojos en ellas. En España concretamente es una categoría deportiva ampliamente practicada debido, por una parte, a que nuestro país es la segunda nación europea que más densidad de montañas presenta en su geografía, contando con un extenso número de cordilleras: Pirineos, Sierra Nevada, Picos de Europa, Gredos, Guadarrama, Cazorla, Urbión, etc. Y por otra parte, debido a la buena climatología que gran parte del año se disfruta, favoreciendo la práctica del montañismo por un elevado número de deportistas.

Historia del Montañismo
La relación existente entre el ser humano y la montaña aparece prácticamente desde el principio de la Humanidad. Así, en todas las culturas a lo largo de la Historia, la montaña suele ser un lugar sagrado y así aparece relatado en diversos episodios: desde la mitología griega, en la cual el Olimpo era la morada de los dioses, pasando por el monte Sinaí, en el que Moisés habría recibido las Tablas de la Ley, hasta la muerte del propio Jesús en la montaña, por mencionar sólo unos ejemplos.
Hoy por hoy, todavía existen determinadas creencias que dotan de respeto y admiración a cientos de montañas de todo el mundo.
Sin embargo, la relación entre el hombre y la montaña tiene una vertiente más despiadada: los conflictos bélicos. Aquí también encontramos hechos históricos que preceden a los que aún vivimos en la actualidad. Así encontramos los enfrentamientos vividos en los Alpes entre los ejércitos nazis y los aliados, durante la Segunda Guerra Mundial, o los actuales enfrentamientos que tienen lugar en Afganistán
Paralelamente a todos estos hechos descritos, las montañas se convierten en centros de cultura: la necesidad de atravesarlas por peregrinos o para el comercio, hacen que desde las laderas se formen importantes centros y monasterios en los que se estudian y guardan todas las ciencias, el arte de la construcción para hacer calzadas y vías de tránsito, la astronomía y la meteorología para guiar a los viajeros, e incluso, que se concentre una parte importante de la medicina, para asistir a los allí presentes.
Es por ello que el montañismo se convierte en la práctica social por antonomasia de la relación que venimos describiendo entre montaña y ser humano. Esta actividad es una de las que más facetas ha permitido iniciar al ser humano. Sus múltiples variantes, no sólo deportivas, han motivado que éste llegase a considerarla como una actividad científica, un juego o una ética, mucho antes que un deporte, dependiendo del marco temporal y el espacio social y cultural en el que se practicara.

Definición y características del deporte de montaña
Tal y como ocurre en numerosos deportes, el montañismo se subdivide en especialidades. En total encontramos doce, que a su vez se pueden agrupar en cuatro grupos por su afinidad; con ello se simplifican también los materiales, las técnicas y los entrenamientos. Estos grupos son:

1. Área de marcha:

  • Senderismo.
  • Media montaña.
  • Alta montaña.
  • Expediciones.

2. Área de escalada:

  • Escalada en roca.
  • Escalada en hielo.
  • Escalada deportiva.

3. Área de resistencia:

  • Duathlon en montaña.
  • Media maratón de montaña.
  • Maratón de montaña.

4. Área de específicos:

  • Barranquismo.
  • Esquí de travesía.

A pesar de que cada especialidad tiene características propias en lo que a técnicas deportivas, entrenamiento, materiales y medicina deportiva se refiere, el punto en común de todas ellas, a excepción de la escalada deportiva, es que el terreno donde se realizan es la propia naturaleza. Por ello, las particularidades ambientales (definidas por variables como: la época del año, la altitud, la temperatura o la climatología del día) modifican sustancialmente la propia actividad deportiva. Por lo tanto, este grupo de deportes es de gran complejidad por las diferentes técnicas que hay que utilizar, por los diferentes materiales para cada una de las modalidades, por la variabilidad del escenario del trabajo deportivo y por la necesidad de mantener un nivel de seguridad permanente, lo que hace que el montañismo precise un desarrollo profesional ordenado.
Sin embargo, a pesar de la gran complejidad de este deporte, que sólo empezamos a vislumbrar, estadísticamente hablando el montañismo es uno de los deportes más practicados en el mundo.
Además, tal y como nos explica la cita con la que se iniciaba este artículo, la meta no parece ser alcanzar la cima de la montaña. Parece que el ser humano ha encontrado en la montaña un paraje natural donde superar retos cada vez más difíciles. La persona que ya ha ascendido un determinado pico probablemente intentará ascenderlo de nuevo, pero esta vez buscando la cara de la montaña más difícil, o en una época del año más adversa, etc. Por todo ello se hace imprescindible realizar un enorme esfuerzo de investigación en técnicas y en materiales para que todo esto se lleve a cabo correctamente. Además, también es necesario tanto crear una estructura de seguridad como la creación de escuelas de enseñanza para la práctica de este deporte, lo que puede conllevar que los accidentes tengan una incidencia mínima y su volumen sea menor que en otras actividades deportivas.

La personalidad del montañero

Al plantearnos escribir sobre deportes realizados en la montaña y las implicaciones psicológicas para aquellos que quieren vivir esta experiencia, inevitablemente nos encontramos con un nombre: César Pérez de Tudela . Este reconocido alpinista madrileño de origen navarro, comenzó su andadura a mediados de los años 50, formando parte en 1960 de la selección española de alpinismo y consiguiendo el título de mejor alpinista de Madrid en 1967.
Sin embargo, lo que hoy nos lleva a citarle en este artículo son el gran número de reflexiones personales que este autor comparte con nosotros en artículos, libros, entrevistas… Reflexiones que, sin ningún tipo de duda, nos acercan a ese mundo de sentimientos y experiencias muy alejados de lo que para la mayoría de nosotros es nuestro día a día y, por tanto, desconocemos. Así, Pérez de Tudela afirma que “la montaña es el más extraordinario monumento de la Tierra y en ella se encuentran, frecuentemente, los parajes que más pueden impresionar a los seres vivos”.
Al preguntarle si es posible tener confianza en la montaña , él responde abiertamente: “La confianza la tengo en mí mismo. Saber subir, con cuidado y con la máxima concentración, ver claro el paso siguiente… Hay que tener confianza en tu fuerza y en tu destreza. No puedes permitirte haber perdido agilidad. Tienes que saber que deberás sufrir la inseguridad sin caerte. La escalada es una superación constante, casi igual que la vida”. Vemos, por tanto, que de estas palabras se desprende una ilusión por la realización de esta actividad, que el propio autor define como: “La escalada (…) me parece una forma inmejorable para no dejar de ser joven: decisión, valor, resistencia física… Mantengo la ilusión de ser un joven mayor, bien entrenado, y de saber que el camino hacia la cima puede proporcionarme valiosos conocimientos sobre el alma, el prodigioso talismán de la vida, actualmente olvidado por el hombre que se oculta en la técnica y en el consumo”.
Por tanto, nos vamos haciendo a la idea de que lo importante no parece ser tanto la meta física de alcanzar una determinada cima, sino que, rescatando una nueva cita de Juan M. Maestre: “Todas las montañas que logra subir son importantes para el alpinista y van modelando su carácter. Con cada una de ellas algo va creciendo en su interior, que lo hace más humano y capaz”. De tal manera, podemos decir que los objetivos de estos deportistas son los de modelar su voluntad y alcanzar la resistencia y la serenidad necesarias para controlar el rigor de la naturaleza y vivir en ella para llegar lo más alto posible.

El ascenso de la montaña en grupo
Uno de los aspectos que más puede marcar este tipo de deportes de montaña, por ejemplo, en las expediciones, es la convivencia. En una expedición se viven momentos difíciles en los cuales se pueden fortalecer amistades, pero estas situaciones ocasionalmente originan inseguridades que podrían afectar a la misma expedición. Muchos de estos problemas, que pueden originar desconcentración y desmotivación, están influenciados por factores como: la altura, el esfuerzo físico y mental y la larga duración de la salida .
Sin embargo, otras muchas dificultades están determinadas por problemas personales. Las diferentes percepciones, motivaciones y emociones de la actividad del montañista son los que, como hemos visto anteriormente en estas mismas líneas, realmente definen, legitiman y justifican la permanencia de muchos años en este tipo de deportes.
Por todo ello, cuando se pretende lograr un buen desempeño, es necesario que la actividad individual de cada uno de los componentes que integran el equipo de expedición se desenvuelva automáticamente, pero con la suficiente capacidad de coordinarse con el trabajo en equipo. Decíamos anteriormente que es un deporte que requiere una gran exigencia física y mental y, añadimos ahora, que en muchas ocasiones es necesario tomar decisiones de forma independiente, aunque estas decisiones vayan a influir necesariamente en el resto del equipo. Sin embargo, la mayoría de las veces no va a ser posible supervisar el trabajo de cada individuo. Todo ello no supone forzosamente que el grupo se vea sometido al caos sino que, por el contrario, debe haber unidad en las metas a lograr y coordinación en el cómo lograrlas. Por ello, se deben crear y reforzar lazos a partir del aprendizaje colectivo derivado de la vivencia de una misma experiencia, que dará paso poco a poco al ajuste de los diferentes miembros del grupo dentro del mismo, asumiendo cada uno de ellos su propio rol y sus propias funciones, así como les dotará del conocimiento suficiente de la personalidad y temperamento del resto de los componentes.
Por último, resaltar otros aspectos importantes que influyen en la vivencia de una experiencia positiva durante la expedición: la preparación técnica, un buen plan de emergencia, la zona escogida, una buena logística y una buena cocina. ¡QUE APROVECHE!

 

Bibliografía

(1) Maestre, J.M: “Citas montañeras”. En http://www.amarguillo.com/maestre/citas.html
(2) Moscoso Sánchez, D. J (2004 ): “El proceso de institucionalización del montañismo en España”. En Acciones e Investigaciones Sociales, vol. 19, pag: 5-29.
(3) En http://www.cesarperezdetudela.com/biografia.aspPágina oficial de César Pérez de Tudela.
(4) Pérez de Tudela, C. (2006): “Las montañas son el camino a la reflexión”. En http://www.cesarperezdetudela.com/articulo.asp?id_articulo=18
(5) Sánchez, L. J (2008): “La escalada es una superación constante, casi igual que la vida”. Escritura Pública. Vol. 53, pág: 70-73.
(6) Carranza, F. (2007): “Expedición Colombia Everest 1997 y 2000”. ASESORÍA EN PSICOLOGÍA –INFORME METODOLOGICO.


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